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miércoles, 11 de febrero de 2009

The electoral result puts to Israel before unpublished situation




HELLO MISTERS:



The electoral result puts to Israel before unpublished situation
The difference of an only deputy among the parties Kadima and Likud leave Israel in front of an unpublished situation in which the boss of the State will decide if the government surrenders to the voted party or that of more support parliamentarian.
'The political mess', it titles today's edition daily Yediot Aharonot, when describing the crossroad that you/they left the elections of Tuesday, after those that the leaders of Kadima, Tzipi Livni, and of Likud, Benjamin Netanyahu, reclaims for yes the government's headquarters.
Kadima obtained in the scrutiny 28 benches, while Likud 27, but when working low Israel a complex parliamentary system of coalitions it is Netanyahu the one that a priori enjoys of a more stable legal age.
Ally with the parties of their ideological environment, the leader of Likud has possibilities to form a coalition of 65 deputies, while Livni 55, and it would only gather if it is included eleven Arab deputies that hours after being known the results had already retracted him/her his trust.
The tangle has been unchained by a lack of precision in the electoral law Israeli that attributes to the president, in this case Simón Peres, the function of adjudicating the command of arming government to one of candidates, with the only condition that he/she is a deputy.
'The president of the State will take charge the commission, after being advised with the representatives of the parliamentary groups, to one of the deputies that accepts (to be a prime minister)', he says the Government's Basic Law vaguely.
The political tradition up to now directs, without exception that the responsibility the leader of the voted party received it, but a circumstance had never been given in the one that those a priori 'losers' they had simple majority to impede the investiture.
Already several days ago Peres had foreseen a tie vote among blocks, circumstance that happened to him in the eighty being labor boss.
After the elections of 1984, in a 'I puzzle' resemblance, most of the parliamentary groups recommended the boss of the State that takes charge the government to candidate fewer voted, then the leader of Likud, Isaac Shamir.
As solution to that tie vote of blocks, Peres and Shamir agreed a government of national unit in rotation, model that some experts recommend as exit to the current crisis.
Because what is difficult to imagine is that Livni, to the one that a columnist tilda today of the 'Obama Israeli', it could be imposed in the fabric of alliances to veteran and astute Netanyahu.
Although scanty, the victory of candidate of Kadima is sometimes eulogized by the media places of business that you/they credit it for its capacity to overcome its preservative rival after two months in those that appeared behind him in the surveys, with differences of up to six eight benches.
'Be or not first minister, Livni one scored yesterday a great victory, of the most impressive that the Israeli politics has known', the columnist highlights Nahum Barnea.
'In 2006 Ehud Olmert (the salient prime minister of Kadima) had the impulse of the management previous of Ariel Sharón - he/she underlines -, Livni has had to begin of zero.'
Outside of the option of national unit with Likud, to be able to govern the boss of Kadima it can only aspire to that the party of right Israel Beitenu, of ultranationalist Avigdor Lieberman, crossing the ideological lines that unite Netanyahu.
Lieberman was a government's part directed by Kadima between 2006 and 2008, but last night he/she declared that its preference is 'a government of right.'
In proximate days, Peres will summon the leaders of the parliamentary groups to sound the situation, while the two applicants have not waited neither one minute and, last night, hours after being known the first results, they had already begun the ribbon and it loosens to win supports to its candidacy.
Of what there is not doubt, according to political and commentators, it is that the encasquillamiento of government's system shows the urgent necessity to reform the electoral system Israeli, and to avoid with it that the big parties depend on variopintas coalitions with the pettiest formations.




El resultado electoral pone a Israel ante situación inédita
La diferencia de un sólo diputado entre los partidos Kadima y Likud deja a Israel frente a una situación inédita en la que el jefe del Estado deberá decidir si entrega el gobierno al partido más votado o al de mayor apoyo parlamentario.'El enredo político', titula su edición de hoy el diario Yediot Aharonot, al describir la encrucijada que dejaron las elecciones del martes, tras las que los líderes del Kadima, Tzipi Livni, y del Likud, Benjamín Netanyahu, reclaman para sí la jefatura del gobierno.El Kadima obtuvo en el escrutinio 28 escaños, mientras que el Likud 27, pero al funcionar Israel bajo un complejo sistema parlamentario de coaliciones es Netanyahu el que a priori disfruta de una mayoría más estable.Aliado con los partidos de su entorno ideológico, el líder del Likud tiene posibilidades de formar una coalición de 65 diputados, mientras que Livni sólo reuniría 55, y ello si se incluye a once diputados árabes que horas después de conocerse los resultados ya le habían retirado su confianza.El embrollo se ha desencadenado por una falta de precisión en la ley electoral israelí, que atribuye al presidente, en este caso Simón Peres, la función de adjudicar el mandato de armar gobierno a uno de los candidatos, con la única condición de que sea diputado.'El presidente del Estado encargará la misión, después de asesorarse con los representantes de los grupos parlamentarios, a uno de los diputados que acepte (ser primer ministro)', dice vagamente la Ley Básica del Gobierno.La tradición política hasta ahora dicta, sin excepción, que el encargo lo recibía el líder del partido más votado, pero nunca se había dado una circunstancia en la que los a priori 'perdedores' tuvieran mayoría absoluta para impedir la investidura.Hace ya varios días que Peres había previsto un empate entre bloques, circunstancia que le ocurrió a él en los ochenta siendo jefe laborista.Tras las elecciones de 1984, en un 'embrollo' parecido, la mayoría de los grupos parlamentarios recomendaron al jefe del Estado que encargase el gobierno al candidato menos votado, el entonces líder del Likud, Isaac Shamir.Como solución a ese empate de bloques, Peres y Shamir acordaron un gobierno de unidad nacional en rotación, modelo que algunos expertos recomiendan como salida a la crisis actual.Porque lo que resulta difícil de imaginar es que Livni, a la que un columnista tilda hoy de la 'Obama israelí', pudiera imponerse en el tejido de alianzas al veterano y astuto Netanyahu.Aunque exigua, la victoria de la candidata de Kadima es elogiada por los medios de comunicación locales, que la acreditan por su capacidad para remontar a su rival conservador después de dos meses en los que aparecía detrás de él en las encuestas, a veces con diferencias de hasta seis y ocho escaños.'Sea o no primera ministra, Livni se anotó ayer una gran victoria, de las más impresionantes que haya conocido la política israelí', destaca el columnista Nahum Barnea.'En 2006 Ehud Olmert (el primer ministro saliente de Kadima) tuvo el impulso de la gestión anterior de Ariel Sharón -subraya-, Livni ha tenido que comenzar de cero'.Fuera de la opción de unidad nacional con el Likud, para poder gobernar la jefa de Kadima sólo puede aspirar a que el partido de derechas Israel Beitenu, del ultranacionalista Avigdor Lieberman, cruce las líneas ideológicas que le unen a Netanyahu.Lieberman formó parte de un gobierno dirigido por Kadima entre 2006 y 2008, pero anoche declaró que su preferencia es 'un gobierno de derechas'.En los próximos días, Peres convocará a los líderes de los grupos parlamentarios para sondear la situación, mientras que los dos aspirantes no han esperado ni un minuto y, anoche, horas después de conocerse los primeros resultados, ya habían comenzado el tira y afloja para ganar apoyos a su candidatura.De lo que no hay duda, según políticos y comentaristas, es que el encasquillamiento del sistema de gobierno pone de manifiesto la urgente necesidad de reformar el sistema electoral israelí, y evitar con ello que los partidos grandes dependan de variopintas coaliciones con las formaciones más pequeñas
AHORA ISRAEL VA A OPTAR POR EL CONSERVADURISMO Y SU PROTECCION COMO ESTADO?
NO NOS MAMEN MAS GALLO
GUYERRILLERO VALENCIANO




martes, 10 de febrero de 2009

El futuro de Israel, en manos de un millón de indecisos


HELLO MISTERS:

Tengo buenas y malas noticias", dijo el sargento a la tropa. "La buena es que vais a cambiaros los calcetines sucios. La mala es que los intercambiaréis entre vosotros". El analista político Uri Avnery recurre al chiste para esbozar el panorama que afrontan los 5,27 millones de electores israelíes que eligen hoy el Parlamento. Optarán por caras viejas, todos veteranos dirigentes que despiertan escasas simpatías y atesoran pocos logros.
Principales partidos

Israel
A FONDO
Capital:
Tel Aviv.
Gobierno:
República.
Población:
7,112,359 (est. 2008)
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Oriente Próximo
A FONDO
Nueva división
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La noticia en otros webs
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Muchos expertos auguran un Gobierno de unidad nacional
El país está sumido en el desconcierto. Casi un millón de indecisos decantarán el resultado a favor de Benjamín Netanyahu, jefe del derechista Likud, o de Tzipi Livni, candidata del liberal Kadima. Los colegios electorales han abierto sus puertas para que los ciudadanos puedan determinar la composición de la Kneset (Parlamento) hasta las 22.00 horas (21.00 horas en España).
Y votarán influidos por dos miedos: el temor a un Irán nuclear inculcado con perseverancia y a una recesión económica que en Israel llega con retraso. El expediente palestino, a diferencia de otras campañas, se ha diluido.
Mucha gente duda. El hartazgo hacia una clase dirigente -el Likud ha fichado como estrellas a veteranos ex diputados como Benny Begin, hijo del ex primer ministro Menahem Begin, y al ex jefe del Estado Mayor Moshe Yaalon- que apenas provoca reacciones como la de Rinat, economista empleada en un banco: se tapa la nariz. Su colega de despacho tampoco se había decidido anteayer.
Los hay que dudan entre Los Verdes y el seudofascista Avigdor Lieberman, azote de los árabes-israelíes. O entre éste y Livni, porque rechazan las políticas neoliberales de Netanyahu ahora que la crisis económica va a arreciar. Con semejante incertidumbre y lo ajustado de la disputa -un par de escaños en favor del Likud (27) frente a Kadima (25)- el pronóstico es una aventura de riesgo.
Contribuye a la vacilación la estrategia del mutismo aplicada por los candidatos. Mejor callar que meter la pata. La campaña ha estado repleta de eslóganes sin compromiso. Fuerte en economía, fuerte en seguridad, rezaba el de Netanyahu, cuya actitud se asemeja a la del ex canciller soviético Andrei Gromiko, apodado Mr. No. "No devolveremos el Golán a Siria", ha repetido. "No desmantelaremos asentamientos en Cisjordania", ha insistido. "No dividiremos Jerusalén", ha reiterado. Su rival, Livni, tampoco se ha mojado. Un líder diferente, es su lema.
Pocas propuestas y muchos ataques mutuos sobre la capacidad para ejercer el cargo de primer ministro han jalonado la campaña que ha revelado dos tendencias firmemente consolidadas en la sociedad israelí.
Sea cual sea el resultado, la derecha se consolida. Desde las elecciones que siguieron al magnicidio de Isaac Rabin (noviembre de 1995), que otorgaron el triunfo a Netanyahu en mayo de 1996, los laboristas sólo gobernaron un periodo (1999-2001). El mandato de Ehud Barak, candidato de nuevo, acabó como el rosario de la aurora, y le sucedió el halcón Ariel Sharon. Y, en segundo lugar, crecen las voces que abogan por un vuelco en la legislación para instaurar un régimen presidencialista.
La ley electoral, que establece un sistema proporcional puro en un distrito único, favorece el florecimiento de partidos. Con un efecto positivo: todos los sectores de la heterogénea sociedad israelí -ultraortodoxos sefardíes o ashkenazis, árabes-israelíes, los representantes de los colonos, laicos xenófobos, laicos de izquierdas, liberales de centro, los inmigrantes de origen ruso- ostentan representación en la Kneset. Pero con una secuela ineludible: la inestabilidad que aqueja al sistema político.
Doce partidos contaban con presencia en la 17ª Cámara de la historia de Israel. No se prevén menos en la próxima. Y una solución se augura, para muchos expertos, inevitable: la formación de un Gobierno de unidad nacional que permitiría afrontar los desafíos venideros -el programa atómico de Irán y los estragos de la crisis económica en un país estrechamente vinculado a Europa y EE UU- con garantías de que el patio político mantiene prietas las filas.
Porque el eterno conflicto con los palestinos ha sido desdeñado. En marzo de 2006, en la convocatoria previa a las urnas, el primer ministro saliente, Ehud Olmert, proponía la retirada parcial de Cisjordania como ancla de su campaña. Y sólo hace un mes, la sociedad se manifestaba en bloque en su apoyo al castigo a Hamás y la destrucción de Gaza. Ahora, apenas vagas menciones. Retomar la negociación o no es asunto marginal

Principales partidos
- Likud. Sondeos: 26-27 escaños. Líder: Benjamín Netanyahu. Orientación política: derecha.
- Kadima. Sondeos: 23-25 escaños. Líder: Tzipi Livni. Orientación política: centro-derecha.
- Yisrael Beiteinu. Sondeos: 18-19 escaños. Líder: Avigdor Lieberman. Orientación política: derecha radical.
- Laborista. Sondeos: 14-17 escaños. Líder: Ehud Barak. Orientación política: centro-izquierda.
- Otros. Ocho partidos menores lograron el 40% de los escaños en las elecciones de 2006.
SEÑORES QUE DIOS REPARTA SUERTE Y QUE GANE EL MEJOR PARA LOS DESTINOS DE ORIENTE MEDIO Y DEL MUNDO.
Y NO NOS MAMEN MAS GALLO
GUERRILLERO VALENCIANO